Todos necesitamos volver al corazón del Padre. No importa cuántas veces hayamos caído, Dios nunca deja de esperarnos con los brazos abiertos. Que esta canción sea una invitación a confiar en su infinita misericordia y descubrir la paz que solo su perdón puede regalar.
No permitamos que las preocupaciones, el miedo o la rutina apaguen el fuego que Dios encendió en nuestro corazón. Pidamos al Espíritu Santo que renueve en nosotros el deseo de amar, servir y seguir a Cristo con alegría.
El amor de Dios tiene el poder de transformar el corazón y hacer posible aquello que parecía imposible. Que esta canción nos recuerde que nunca es tarde para cambiar, crecer y dejar a nuestros hijos el mejor legado: una vida de fe, un hogar donde Dios ocupa el primer lugar y un amor que se demuestra con el ejemplo cada día.
Cada nuevo día es un regalo de Dios y una oportunidad para amar más, perdonar más y acercarnos más a Él. Que esta canción nos ayude a valorar el tiempo que el Señor nos concede y a vivir cada momento con un corazón agradecido, sabiendo que nunca deja de ofrecernos una nueva oportunidad para comenzar de nuevo.
Antes de que yo te moldeara en el vientre materno ya te conocia. Antes que salieras de las entrañas yo te consagre: te constituí profeta para las naciones. Jeremías 1, 5
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